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Mostrando las entradas de enero, 2015

Sobre Bateristas...

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Pues ya voy para 15 días con dos dedos de la mano derecha entre rotos y madreados. Aun no se define cuál de las dos porque no he ido al doctor. Yo creo que no están rotos, sólo severamente torcidos, pero en fin. La cosa es que desde que me lastimé no he podido tocar la batería, y como uno no valora lo que tiene hasta que lo ve perdido pues la nostalgia me invade. Veo mi practicador todo abandonado y pienso: "chale". pero al mismo tiempo, tener los dedos como churro del moro me salvó de cargar cosas en navidad... así que unas por otras. Esta temporal invalidez me puso a pensar sobre los tambores en la música rock, específicamente en la época en la que esos tambores fueron grabados. No puedo decidirme cuál fue la época de oro para ser baterista, pero seguro está entre los 70´s y los 90´s. No es por hacerle el fuchi a otras décadas, pero neto, con el problema que implica grabar una batería, ¿quien se anima a tener en su banda a uno de estos entes de gong y doble bombo? No es u…

La nueva realeza

Cada vez que algún conocido me dice que goza con "La reina del Sur" o "El señor de los cielos" o cualquier otra de esas piezas narco-épicas-endiosantes, me veo en la penosa necesidad de tomar vuelito y patearle la entrepierna (Hombre o mujer sin distinción). Ya no es un asunto de calidad o valores de producción (que no los hay), es el hecho de volverse fan y cómplice de los que tienen hecho una piltrafa al continente. En Gringolandia, haciendo a un lado a las "celebridades", están cautivados con la clase política, son como su nueva monarquía, Por eso el éxito de "House of Cards" y demás series glamourizantes de la vida del servidor público, llena de lujos, lujuria y excesos. En México la clase política también es un chiquero, pero acá el pópulo opta por adorar a los narcos, ellos son su nueva realeza: los que pueden hacer lo que quieren, donde quieren, cuando quieren y como quieren. Que fenómeno tan raro. Digo, a más de uno he escuchado decir q…

La primera del 2015

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La verdad es que casi nunca escucho las letras de las canciones... por eso luego me cachan haciendo el oso sólo tarareando la melodía. Digamos que la forma en que experimento la música es más emotiva que racional. La cosa es encontrar ese pedacito de verdad en la canción: la emoción que hace que se mueva. Ya después vienen todos los filtros y métodos mamilas de análisis: que si la métrica, o en que tono está o si hay modulaciones o como se grabó todo y demás payasadas. Pero uno no debe experimentar la música como un científico; lo que a mi me funciona es abrir el corazón y dejar que le llegue lo que entra por los oídos. Es algo inmensamente satisfactorio.
La pioja me sacó una foto buscando algún disco este primero de enero (No encontré nada). Ahora entiendo porque me duele la espalda, Mala postura debido a la altura en que están acomodados los discos en México... No es como en Amoeba donde los muebles están un poco más altos. Que todos tengan un 2015 lleno de música emocionante, salu…