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And if it takes forever, forever it'll be...

Ok Go es de esas bandas que nunca quise tomar en serio, me parecían más una curiosidad por sus videos que un grupo con un fundamento musical para tomar en serio. Esa era mi idea, hasta que escuché esta canción: Si nunca te has sentido como dice la canción, nunca te has enamorado. Y si fueran los noventas, podrías grabarle un cassette a tu chica (o chico) con esta canción y dejar los 57 minutos y medio restante vacíos, porque no habría nada más que decir. Ahora tomo a OK Go muy en serio. El disco que trae esta canción se llama Of The Blue Color Of The Sky y es una maravilla. Impecablemente producido por Dave Fridmann, es como el disco que Prince nos quedó a deber, como unos Flaming Lips sexosos pero abstemios. Discazo mágico y gozoso que puedes bailar o chillaxear. Las guitarras son a la vez atmosféricas, llamativas, centelleantes. Hay muchos coritos pegajosos y harto falsete Princesque . Una delicia. Sobra decir que los videos de todos los sencillos del disco son material obligado par...

See these bones

Esta canción es una de las cosas mas bonitas que he oído en mucho mucho tiempo. Desde el verso inicial que es un primor, una historia impecable y evocadora en 5 lineas: Everyone's right And no one is sorry That's the start and the end of the story From the sharks and the jets To the call in the morning Y el coro que es tan emotivo como inteligente: Look alive See these bones What you are now We were once Just like we are You'll be dust Just like we are Permanent Las pequeños arpegios, los juegos de voces, los cambios de ritmo, la progresion, la letra... ahhhh es toda una maravilla. Nada surf es una de esas banda chiquitas que te van robando el corazón de a poquito. No son glamorosos, si supraculturales, como pa´ que te quieras dar tu taco diciendo que eres fan, son tan sencillos que no dan lugar a pose, como los adornados que dicen que son fans de The Cure, solo pa echar estilo aunque en realidad ni los conozcan. Hay bandas que dan caché al villamelón y Nada Surf no es una...

Irse acostumbrando...

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Muy cerca de mi casa hay un lugar donde venden unas salchichas asadas de fábula, las cuales me parecieron una maravillosa alternativa para comer el día de hoy. Lo primero que pensé fue: "ahhh mi papá no ha comido de esas, le voy a hablar para ver si comemos juntos" Y entonces recordé que mi papá falleció el sábado. Son esos detallitos los que materializan las ausencias, los que las transforman en pesados zapatos de cemento que nos regresan a la realidad. Aquí tengo su caja de los Beatles que ahora es mía, las almohadas que ya no pude llevar al hospital y los cuadernos de crucigramas que nunca usó. Ya no llegó al partido de los packers vs. los vikings, y nunca pudimos ir a Nueva Orleans a oír jazz. La vida nos ganó. Mientras sucedía toda la peripecia de los hospitales, todo me pareció una eternidad, pero ahora que ya pasó, siento que todo ocurrió en un parpadeo. 50 días se esfumaron. Lo cuidé todo lo que pude, lo abrace igual, lo procure, y ahora lo extrañaré. De eso se trata...

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Estaba listo para un montón cosas: para las enfermedades, para las operaciones, para las llamadas de emergencia a media noche, para dormir en el piso de las salas de espera, para las sosobra de los informes médicos, para cambiarle los pañales, para ver sus terroríficas curaciones, para la burocracia del sistema de salud mexicano y etc. Para lo que no estaba listo era para verlo perder su cordura. Mi padre ya no distingue lo que vive de lo que sueña. Ya casi no habla, y lo poco que dice son incoherencias, fabricaciones de una mente extraviada. Ya no sabe donde esta o que año es, o que pasó hace 10 minutos. Yo trato de seguir su platica, y decirle que si, que llegue a Querétaro en taxi, y que tendré cuidado en el camino de regreso, y que no se que hará con toda esa carne para el asado... y que no esta en un hospital, que si puede caminar y que no es un pañal eso que trae puesto. Luego algo pasa y por un instante recuerda donde esta y se queda callado, con la mirada extraviada en la venta...

Sorpresa sin sorpresa 2

Supongo que las primeras 24 horas fueron particularmente complicadas. Cada vez que voceaban mi nombre y tenia que subir los 2 pisos al quirófano sentía un agujero enorme en el estomago y me preparaba para ese discurso de "hicimos todo lo que pudimos....". Pero contrario a todos los pronósticos ( y a los no pocos "errores" del IMSS), mi papá no se murió en la primera operación... ni en la segunda... o la tercera... ni en la cuarta. 30 días y 4 hospitales después sigue ahí, como una velita que se va apagando poco a poquito. Cada día los doctores nos dicen lo mismo: Que su corazón esta muy mal, que sus pulmones ya son solo un adorno, que todo el sistema circulatorio esta profundamente comprometido y que en cualquier momento pueden cortarle ambas piernas, que su hígado ya no funciona, que puede tener ataques de demencia, etc. Lo mas duro es que después de esos maravillosos discursos uno debe volver al cuarto a platicar con el moribundo que no parece moribundo (salvo po...

Sorpresa sin sorpresa.

Lo encontramos en el piso, desnudo, empapado en sudor. El rostro pálido, deforme por el indescriptible dolor de una arteria totalmente bloqueada. Sus años de fumar, de beber, de vida licenciosa están cuidadosamente grabados en su jodido cuerpo de 63 años. Mi papa esta en el suelo de su cochambroso cuarto, muriendo, de una manera ruidosa, indigna, penosa, nada sorpresiva. Muchas veces le dijimos "ya no fumes" pero nunca escuchó, siempre contestaba " de algo se tiene que morir uno". El problema es que él nunca pensó en la otra alternativa: que no te mueras, al menos no de un jalón. A mi hermano se le quiebra la voz y se le llenan los ojos de lagrimas, esta lógicamente afectado, como que nunca pensó que le tocaría ver algo así. Yo tengo ya años viviendo este momento (cada vez que me marca mi papá al celular pienso que es para decirme "mijo me estoy muriendo") así que aunque no quiera debo ser el hermano mayor, mantener la cabeza fría para tomar las decisiones...

"Estamos inventando el futuro"

Para un músico, pocas cosas son más emocionantes que escuchar la mezcla final de su primer disco. Es una sensación indescriptible… e irrepetible. Después de la primera vez ya nada es igual. No importa que tu banda sea mala, que tu disco sea limitado, que no tengas las mejores canciones, nada de eso ensombrece el hecho de haber logrado ese primer gran objetivo. Intoxicado por un espíritu jubiloso, el músico no puede evitar intercambiar miradas con sus amigos/hermanos/compañeros de banda, y por un momento tener la arrogancia de pensar que “estamos inventando el futuro” Yo fui músico, y me he sentido así. Es un momento cargado de dicha. Lo que sigue es lo triste. Al instante en que el ultimo decibel del ultimo track del disco flota por la habitación, en el fondo de tu corazón sabes que ese momento no se va a repetir. Te invade la certeza de que innegablemente te has hecho un pedacito mas viejo. Tu cuerpo permanecerá igual: tus manos serán las mismas, tus ojos seguirán teniendo las mismas ...