En algún momento de la pandemia del 2020 regresé a jugar basket. Ya no recuerdo bien cómo fue, Supongo que era mas conveniente ir a las canchas que estar corriendo en la calle, esquivando motos de Uber Eats en sentido contrario tratando de entregar los miles de pedidos de la gente que nomas no quería salir de su casa. Vaya usted a saber... Eran otros tiempos. El caso es que luego de un chorro de años regresé a jugar, (bueno mas bien a tirar y practicar solito en la cancha, nunca fui de jugar en equipo, pero en plena pandemia ni de chiste iba a estar jugando uno contra uno) Por cierto, jugar con cubrebocas, super incómodo, pero así lo hice hasta el 2022. Algo que puedo atestiguar es que eso de la memoria muscular es un mito, mas si ya no hay músculo que recuerde: De repente quería hacer alguna entrada como cuando era joven y de inmediato mi cuerpo me decía (En la voz de Samuel L. Jackson, ni mas ni menos) "Hell no, muthafucker!" Así que quedaba con mis dos piececitos plantado...
Un buen amigo me dijo que sí Chetes quisiera, podría convertirse en nuestro Ryan Adams. Tras oír “Blanco Fácil” creo que más bien el regiomontano optó por ser nuestro Marciano Cantero, aunque ese titulo ya lo había proclamado propio Fernando Rivera Calderón y su Monocordio. Chale, que confuso...Pero así es, Aunque bueno, “Blanco Fácil” es por momentos un poco blando y hasta chocante por instantes. No malinterpreten, no es un mal disco, de hecho tiene momentos súper entrañables, y una especie de inocencia que honestamente no veía desde el sexenio de Miguel de la Madrid. Chetes por momentos suena a Ben Kweller, por momentos a Ron Sexmith, y por momentos al Zurdok de “maquillaje”. Pero también suena a los enanos verdes de “tus viejas cartas” y al Alejandro Sáenz de “pisando fuerte”. Y es esa ambivalencia pop la que acabara por arruinar la buena sensación que deja el disco en el oído. Créanme, estas canciones las vamos a oír EN TODOS LADOS, es el disco que les va a robar su hermana de 13 a...
Comentarios
nos leeremos.
Saludos!!