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Mostrando las entradas de abril, 2014

El crimen no paga

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Cuando los hijos se van de casa, cada padre reacciona de forma particular, a veces el mismo padre reacciona distinto con cada hijo que se va...
En mi casa, mi madre tomo posturas curiosas con cada uno: Cuando mi hermano se mudó, toda la situación fue inesperada (digamos que la paternidad lo agarró de sorpresa). Antes de que nos diéramos cuenta, el joven ya estaba fuera de la casa haciendo su vida de adulto. Su cuarto quedó mas o menos como lo dejó, salvo los huecos de las cosas que se llevó. Aunque hasta el día de hoy,  aun permanece su póster enmarcado de Alf, a manera de recordatorio filosófico. "Su cuarto" se volvió "el cuarto de la computadora" que honestamente, eso era desde antes de que se mudara. Cuando mi hermana se casó, hubo mas llanto, "la hija que se va de casa" (con su novio como de 200 años, así que ¿cuál sorpresa?... en fin... madres). Su cuarto pasó a ser el "Santuario Bicentenario Vero Evers" todo en él, sagrado, intocable, ina…

De horas perdidas e impuestos mal gastados...

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Ayer vi "Después de Lucia".... esa es hora y media de mi vida que jamas va a regresar.... Esos muchachos de Cannes se impresionan con cualquier cosa caray.... O ya no se... a lo mejor es una cosa judía que no entendí, en cuyo caso me disculpo, lo último que busco aquí es ser intolerante...  porfa expliquenme... Lo único que aprendí en la escuela de cine es que de cine no se nada... y a lo mejor por eso no encontré nada de valor en ese ataranto de película. Lo que me queda claro es que los directores mexicanos en boga son fans de madrear a sus personajes:  De las ultimas 6 que he visto, siempre es una desgracia tras otra para los protagonistas... todo terriblista y miserable...  y luego está este gusto horrible de acomodar la cámara de manera perezosa, casi donde caiga, como que ahí nomas la dejó el asistente. Ese "desdi´ahí se ve todo, dude", y nadie te roba el aliento con un encuadre mágico; y, obvio, el trabajo de los pobres actores madreados nunca luce. Y de la…

Un nuevo enfoque

Así es la vida diaria para varios millones de mexicanos: Cama + Regadera(opcional para varios que conozco) + Tamal de camino + Autobús + Metro + Autobús + Cubículo + Lunch + Cubículo + Autobús + Metro + Autobús + Tamal de cena + Tele + Cama * (Repítase hasta el infarto o la cesantía.)
Si tienes hijos, la ecuación sustituye el rubro "cama" por "Todo lo que se le ofrezca al móndrigo mocoso", pero en esencia es lo mismo. Te levantas, viajas 2 o 3 horas de tu casa a la oficina, trabajas, regresas, duermes y te vuelves a levantar. Con este esquema, obviamente la vibra que percibe uno en el metro no es nada positiva.
A mi me deprime viajar en metro. No se si es el encierro, o la espera estúpida, o los apretones, o la mirada perdida de la gente alrededor de mi, o todo el entorno a la vez. Pero cuando tengo que viajar en metro a algún lugar (cosa muy común porque no manejo, y no soy empleado del gobierno para andar pagando taxis todo el tiempo), generalmente llego agotado…

La nostalgia por lo que no se conoce

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Nunca he sido fan de lo guapachoso; Me viene de mi herencia noventera. Ya saben, toda esta estupidez acerca de la integridad, y hacer lo que se cree y dedicarse a lo que uno ama y bla bla bla... (como jodieron a esa generación con todas esas patrañas... en fin). Cuando yo empece a tocar, mis maestros me enseñaron que los músicos que tocan cumbia no tienen integridad, ni creen el en arte: para ellos la música es un cajero automático en el que golpean una conga y sale un billete. (les digo, jodida generación post-prog).  Conoces a cuates que tocan en el Recodo o alguna Sonora o demás aberraciones de esas, y a ellos realmente les gusta Tool o el Jazz o alguna otra cosa diametralmente opuesta a su genero proveedor de sustento. Para ellos la chamba es disfrazarse con uno de esos trajes chillantes y/o brillantes y tocar escalitas en un baile por 3 horas. No les tiene que gustar, sólo lo tienen que hacer y cobrar al final. Después de todo es sólo un trabajo, como ser plomero o contador. Un …

La cosa escocesa

El otro día estaba escuchando con el buen Thomas el último disco de Deacon Blue, (The Hipsters se llama). Ambos acordamos que es un álbum de pop excepcionalmente hermoso: Melodías lindas, unos middle 8 bien padriuris, coros gloriosos, que se van anunciando de a poquito, y que de súbito revientan inundándote de ochenterismo pegajoso. En general todo está impregnado de esta cosa emotiva que sólo llega con la sabiduría de la edad.
Confieso que luego de mi ultimo viaje a EU, cada vez que escuchaba mencionar a Deacon Blue, me entraba la temblorina por razones totalmente ajenas a la música y que ahora no voy a ventilar, pero hace poco me reconcilie con ellos, y que bárbaro, ¡Que reconciliación! Después de tantos años, ¿Cómo puede Ricky Ross seguir componiendo canciones a ese nivel? lo mismo me he preguntado con James, Neil Finn o Crowded House, pero en el caso de The Hipsters, la pregunta va más allá, ¿Cómo no compusieron estas canciones antes? de haber salido en 1988, este disco estaría e…