Al maestro ... con cariño.

El día martes en la noche, le dio a mi papá un infarto cerebral.
Él venía en un taxi de regreso de su trabajo, cuando empezó a sentirse mal y a tener dificultad para expresarse. En el transcurso de la noche, notó que no podía hacer cuentas, escribir o hablar. Hasta la mañana siguiente se comunicó con nosotros para que lo lleváramos a un hospital... uno del IMSS. Todos hemos sufrido el calvario del hospital publico, desde su falta de criterio hasta su ausencia total de calidad humana, así que no mencionare aquí todo, toooodo, tooooodooooooooooooo lo que ocurrió una vez que llegamos al hospital. De eso no trata esta entrada.
De lo que trata es de la vida en la ciudad, de las avenidas en eterna reparación, el transito inexorable y las estupidísimas manifestaciones, en especifico la de los chingados maestros y su chistecito de cerrar Reforma al medio día. Esa subespecie de primates que tienen secuestrado al país, cultural y políticamente y que se hacen llamar el magisterio, no son mas que el reflejo exacto del país, son causa y consecuencia de la jodidez del mexicano. Gracias a su marchita del miércoles, un trayecto que en cualquier día tomaría 25 minutos para llevar a mi padre a emergencias, se transformó en una pesadilla de 4 horas. Al final, tuvimos que llegar al hospital a pie, caminando desde Guerrero a Eje central por que de plano el automóvil nunca llegó.
Esa ha sido la caminata mas larga de mi vida. Cada 5 pasos no podía evitar preguntarle a mi padre si no quería que lo cargara; el se reía con su boca torcida y bañado en sudor, aunque yo no lo decía de broma, dispuesto estaba a llevarlo en hombros al ver como sufría. Pasaron unos polis auxiliares en moto, les explique la condición de mi papa y les ofrecí $100 por que lo acercaran al hospital, y se negaron sin mas. Yo no podía evitar el terrorífico pensamiento de que con el esfuerzo otro coagulo traicionero hiciera de las suyas, y mi padre sin mas cayera fulminado, como tocado por un rayo.
Al final llegamos, pero no puedo dejar de pensar que hubiera pasado si la urgencia hubiera sido mayor, si mi padre REALMENTE se hubiera estado muriendo y que por la manifestación de estos bastados no hubiéramos llegado.
Vivir en esta ciudad se ha vuelto insostenible, desquiciante. Lanzar un camión de 10 toneladas contra la masa humana de una manifestación ya no me parece del todo irracional, o siquiera inhumano.
¿Qué nos hace esta ciudad, este México que jamás vera tiempos mejores?

Maestro Marchista, ojalá tu madre se muera de SIDA. o que de menos le de una embolia, y no puedas llegar al hospital, porque un pendejo como tú,  lo impide.

Comentarios

José Miranda dijo…
Es lo malo de vivir en una ciudad tan grande como el DF, yo me acabo de mudar hace unos meses a Culiacán y es de lo peor, camiones urbanos repletos, un trafico de la chin****, asaltos, robos y ni se diga de las ejeccuciones entre narcos (y de quien tenga la mala suerte de encontrarse cerca) que día a día suceden a plena luz del día.
Espero que tu padre se reponga pronto Juan, ojalá y que con terapias y con ejercicios adecuados se pueda recuperar por completo.

Atte. Un lector fiel a tu blog.

Saludos.
Anónimo dijo…
Juan:

Sabes que de corazon mis oraciones y mis deseos estan para que tu padre y tu superen este episodio que como lo leo ha sido bastante traumante, por la situacion y sobretodo por, como bien dices, los pendejos que solo buscan algo mas sin merecerlo, te ofrezco como lo he hecho simpre mis oraciones y mis servicios en loq ue te pueda ayudar, simpre es dificil leer cosas como estas, pero creoq ue es mas dificil poder expresarlas, asi para lo que se te ofrezca tienes mi telefono y si no ( que creo que si lo tienes) sabes donde vivo.

Contigo Evers........MBT
Anónimo dijo…
Tu papa desde siempre habla poquito, pausado y lo que dice siempre es atinado, ademas ya come chilaquiles. Eso me da la enorme tranquilidad que da un buen bocado.

Esos Evers son unos valientes- enfrenta-marchas. A pie o en auto. Los quiero. (pinches manifestantes, no nos detendran el paso)

Estamos en lo dicho: compremos una hummer.

Att Jovas
Juanito

Me causa mucho dolor leer esta entrada. Por lo que leo en el comentario de la Jovas, tu papá ya esta mejor y eso me alegró el corazón. Recuerda que estamos a unos cuanto números de distancia. No estás solo ni tú ni tu familia. Entiendo el coraje, la impotencia y la frustración por la que pasaste, pero no te llenes de rencor. Al final de cuentas esto es una cadena de decisiones desafortunadas que nos impiden avanzar a todos. Te mando un gran abrazo.

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