Abstinencia o indigestión...

Un estimado amigo mío originario del centro de Europa occidental tiene la extraña costumbre de dejar de comprar discos de artistas cuyo ultimo material le ha parecido sublime. Por ejemplo: sí el Little Earthquakes de Tori Amos le pareció una obra maestra, ya no comprará ni el Under the Pink ni el Boys for Pele, por temor a que las nuevas canciones no sean tan buenas como las anteriores. Es una costumbre un tanto extraña, que supongo se debe a venir de un país sin salida al mar, y me llama la atención básicamente porque generalmente yo opero de la manera inversa: cuando a mi un disco me fascina, busco esa fascinación en el resto de la obra del artista, escucho cada disco en busca de ese fenómeno irrepetible, hasta entender que cada disco justo eso es. Resumiendo, el acercamiento de mi amigo al fenómeno musical me parece más sano, seguro, eficiente y estricto y definitivamente menos exhaustivo. El problema es que a veces, este enfoque disciplinado de la melomanía hace que te prives de grandes, grandes joyas, que justo por ser distintas son especiales.
La lista de artistas, que mi europeo compadre “deja en el congelador” (por llamarle de alguna manera), es vastísima, y no creo que tenga mucho caso enumerarlos. Sólo me interesa resaltar a uno: Pear Jam.
Mi amigo compró el Ten cuando era un adolescente, y hasta cierto punto, para Él, ese es el primer y único disco de Pearl Jam, antes y después solo hay… abismos insondables, jejejeje. Bueno, pues gracias a ese enfoque se ha perdido de joyas como ésta:

(Maldito Eddie Vedder, lo odio por tener esa voz Y APARTE darse todavía el lujo de estar galán y hacer babear a las señoritas.)

A mi gusto, Binaural es un disco glorioso: las referencias a The Who, su sonido oscuro y complejo, su ritmo acompasado, su arte maravilloso, canciones lentitas y conmovedoras contrapunteadas con explosiones de guitarrazo y atascada prendidez. Binaural tuvo la maldición de salir cuando ya a nadie le interesaba Pearl Jam. ¿Cuánta gente se lo ha perdido? Todavía puedes encontrar la edición importada en tiendas a $79, y sin duda es un disco que vale mucho mucho más.

No se quien este en lo correcto, si mi amigo o yo, seguramente Él, porque yo vivo equivocado, pero lo cierto es que no temo ni por un segundo tener que soplarme 1,000 discos mediocres con tal de toparme con un tesorito como Binaural, por el poder de blogspot, disco de la semana!!!!!

Comentarios

Anónimo dijo…
Eso seria el equivalente a no volver a comer jamas depues de una fantasica comida... sólo en caso de que la siguiente no este tan buena.

J

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