Monster

Ultimamente no me he clavado en la música nueva. No es que no haya cosas interesantes volando por ahí, de hecho hay varios discos nuevos que he disfrutado mucho, pero los discos viejos de R.E.M.  tienen cautiva mi atención. No los discos viejos-viejos ( Murmur, Reckoning) más bien los discos noventeros viejos (Monster, New Adventures in Hi Fi)
New adventures siempre ha sido un consentido mío, no sólo por las canciones: todo el arte de ese disco me encanta, y de cierta manera me ha influenciado a la hora de hacer mis poquitas y desapercibidas películas. Hace poco conseguí (por fin) la edición limitada de ese disco y fue un placer hojearla mientras la música invadía la habitación. En varios sentidos satisfizo un anhelo mío de juventud. Expandio un objeto que era ya de por si hermoso y lo hizo una pieza de arte. Pero ese disco no me sorprendio, yo ya sabia que era bueno. Es el Monster el re-descubrimiento que me ha dejado sin aliento. 
Cuando lo compré allá por los noventas, no me volvió particularmente loco como álbum completo: Let Me In me parecía una canción hermosa en todos los sentidos. Strange Currencies es  un poema al amor obsesivo y desenfrenado, Bang and blame tiene una base rítmica interesantisima y What´s the frecuency Kenneth rockea sabrosón, lo demás lo sentía un poco como relleno, el lamento de una banda incomoda con la belleza insuperable del Automatic For The People, un grupo de personas tratando de encontrar una nueva identidad. 2 décadas después el álbum dice mucho más. Empezando por la forma en la que fue grabado. El sonido es impresionante, potente pero definido, clarísimo, cristalino. Los discos de hoy están todos saturados y hay cosas que se pierden por hacerlos sonar ponchado (que daño le hizo Metallica y Guns & Roses a los oídos del mundo caray). Monster suena fuerte, pero de manera inmaculada. Se aprecia como magia la afinación de las tarolas, casi hasta para poder decir si el parche de arriba o el de abajo esta mas justo. Las guitarras son como un catalogo de feedbacks y efectos bien usados, hay riffs memorables y solos  anti-virtuosos que cautivan. El bajo es preciso, melódico, dinámico, no me canso de decir que Mike Mills no es un bajista, es un músico que toca el bajo. Y la voz de Michael Stipe... versátil, críptica, hip... es la inconfundible firma en el lienzo.
Y del arte...ni hablar, no hay un arte mas noventero, tan inmerso en la cultura MTV-grungie-artie-estrambotica. Fotos monocromáticas o saturadísimas de color. textos en recuadro, objetos fuera de foco. Es como una cápsula del tiempo en la que metieron la mitad de los noventas para que futuras generaciones  descubran la década.
Las canciones...  I Don´t Sleep I Dream, Tonge, Crush With Eyeliner, King of Comedy... que bien han envejecido caray... y seguro que ahora nadie sabe lo que Star 69 significa... ni modo, como dice Chuck Klosterman, es una evidencia de la hiper-aceleración de la cultura.
La edición especial es un libro muy bien editado, un goce visual. Un recordatorio de una época en la que el disco reinaba como una pieza de expresión, como un objeto de arte y no como un vehículo para hacerse famosito buena ondita. Así si dan ganas de sacar un disco.
Por el poder de blogspot, Monster de R.E.M. disco de la semana.

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