El gozo contagioso de Cake

Pocas cosas me ponen tan de buenas como la música de Cake; es un gozo escuchar sus discos. Cada canción tiene algo mágico, una linea melódica que se queda, una frase que te atrapa, una idea que se queda pegada en la cabeza. Me caen bien, ese es el asunto, me dan ganas de irme de borrachera con ellos y tocar canciones de Willie Nelson por horas, y burlarnos de todos los rockeritos pedantes, flaquitos y brumosos que chupan toda esa mitología pendeja de los vampiros y demás jaladas. A los cuates de Cake si podría invitarlos a mi casa y dejarlos sentarse en el sillón de la sala.
Cake representa un paradigma especial: fueron muy populares en algún momento, y ahora son mas una banda modesta con fanáticos fieles. Siempre han tocado lo que han querido y han sido las corrientes las que se han sumado a su propuesta, y cuando las corrientes se movieron, ellos siguieron su curso, haciendo siempre la música que se les ha antojado pero ya con la comodidad de una carrera estable, ha habido muchos cambios en la alineación, pero la música sigue igual. Tienen un gozo unico por lo que hacen y eso se nota en sus discos... no importa que tan malo haya sido mi día, si pongo esta canción todo se esfuma:


Ni siquiera importa si son ignorantes de la cultura mexicana, en cuanto se escuchan los cohetes al fondo del precioso solito de trompeta nada importa... y que bonita letra.
Ojalá sigan haciendo música muchos muchos años más, el mundo es un lugar mejor con bandas como Cake.



Una de Willie Nelson para acabar:



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