Oceania

Mientras escribo estas lineas escucho Oceania de los Smashing Pumpkins.  No es la primera oída que le doy y seguramente no será la ultima. Aun no estoy listo para dar mi opinión sobre el álbum en si. Lo que si quiero es compartir algunas peculiaridades sobre el mismo.
El álbum lo compré el sábado.  Al abrirlo descubrí que el booklet estaba roto, así que tuve que regresar a la tienda a cambiarlo. En la tienda abrimos 3 discos y todos tenían el booklet maltratado en distintos grados; elegí el menos peor; Ese es uno de los problemas de las ediciones nacionales: generalmente la calidad queda a deber, y estoy convencido que la razón de que esto suceda tiene que ver más con el descuido y holgazanería de los mexicanos que con asuntos de planeación o tecnología... pero ese es otro tema.
El arte del disco es absolutamente insignificante. No se siente que haya habido algún diseñador profesional involucrado en ninguna parte del proceso: Las ilustraciones son sosas y carentes de imaginación, la edición de textos convencional y aburrida y en general los elementos gráficos del álbum no aportan absolutamente nada a la experiencia.
La primera vez que escuche el disco lo hice mientras corría. Lo vacíe en el ipod y lo escuche de inicio a fin 2 veces. El track inicial, Quasar, me emocionó, al igual que Panopticon. Hay algunas joyas y otras canciones no tan afortunadas. Hay frases de las letras que se sienten como sacadas de una canción de Arjona, y en general el uso de los sintetizadores es desafortunado, mas por la elección de los sonidos y texturas que por la ejecución en si. Pero lo que más se resiente es la ausencia de Jimmy Chamberlin. Nada personal contra Mike Byrne, el baterista que toca en Oceania, pero si un disco dice que es de los Smashing Pumpkins, uno espera percusiones sobrehumanas desde el primer compás. Y no es sólo el asunto de tocar rápido o preciso o coordinado. Con la ejecución de Chamberlin siempre tienes una cualidad jazzosa-apoteósico- desgarbada, como de "me voy a descuadrar pero al final sólo te estoy tomando el pelo para meter un golpe más que va a generar toda una atmósfera alrededor"
Chamberlin es un dios, y si tocas con los Smashing Pumpkins y no eres él, siempre te van a comparar. Es como ser el baterista de Led Zeppelin y no llamarte John Bohnham.
Hay una canción que se llama "The Celestials" que de plano me puso de malas: En ella, Billy Corgan se la pasa cantando "Everything I want is free", lo cual es bastante injusto viniendo de un millonariazo como él. A lo mejor todo lo que necesitas ahora es gratis pero eso no establece que todo lo que necesitabas antes de eso no lo compraste ya. Es como todos estos hippies que van a Tajín y se la pasan fumando estas jaladas de "abolir los bienes materiales" y demás mamadas así, pero sus papás son dueños de Walmart, y es con dinero del imperio que se compran sus ponchos ecológicos y sus pantaloncitos de manta de diseñador condesero.... es una contradicción que cae gorda.
De momento no quiero nombrar el Oceania como disco de la semana, debo oírlo más. No todo en él es malo, como escribí antes, hay canciones bastante rescatables. Pero en general siento que es un disco relevante sólo porque es el nuevo de los Smashing Pumpkins, (y ni siquiera estoy convencido de que podamos llamar a un grupo sin Jimmy Chamberlin y sólo con Billy Corgan los Smashing Pumpkins). Al final se me hace que será de esos discos que rara vez vuelves a sacar de su case para escuchar.... un poco como el zeitgeist. Pero démosle tiempo, en una de esas crece y se hace entrañable de alguna forma.
Escuchenlo y díganme que opinan.

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