Juan Evers y la Yoga vol 2

Oh dios, la maestra...
Al inicio no la reconocí, pero la pioja atinó bien al señalarla. « eh» me dice, « ya llego la instructora».
«¡como crees que va  a ser ella! pero si tiene pancita...» Yo estaba en el entendido que las instructoras de yoga son personas cuyos cuerpos parecen como esculpidos por la mano y los deditos babeados del mismísimo Zeus (Iba a decir Viznú, pero como que Viznú no sabe un cacahuate de esculpir cuerpos, nomas veanlo, parece un pitufo caderón, en cambio las diosas griegas si están medio a todo dar) La cosa es que la instructora distaba mucho de esa noción mía. La señora, ya de salida de los 40, medía como 1.50m. y aunque se veía naturalmente delgada, por su complexión digamos, no mostraba un minuto de trabajo en su cuerpo: tenia rollitos en los brazos y los muslos, lonjita en la espalda y una barriga que sólo se le puede atribuir a la religiosa ingesta de quesadillas y gorditas de chicharrón prensado. Sin duda era mucho más delgada que cualquiera de las demás asistentes, pero de ninguna manera se veía como alguien que aspiraba a ser nuestra guía espiritual. No podía, no quería yo creer que esa señora sería nuestra instructora, pero cuando pasó al frente del salón ya no hubo dudas.
Debo decir que, aunque decepcionante, me tranquilizó bastante que no hubiera guapas en la clase por que pues... yo llevaba pants... y es todo lo que diré al respecto. Jamás los uso, pero la idea del short era aun peor, y uno no hace yoga con mezclilla. 
Nos fuimos a presentar con la instructora y ella muy amable nos pidió que nos acomodáramos cerca del frente, lo cual hicimos. 
Una vez todos acomodados, la instructora se acercó a un equipo de sonido y le dió play a una musica así como de Yanni pero más chafa, un asunto new-age-soso que ella se tomaba muy en serio. Luego de poner la música, la instructora sacó una cartulina con un texto escrito, asumo en sanscrito, que se leía más o menos así:
Tattva, acintya bheda bheda Tattva 

O eso fue lo que entendí...puede bien haber dicho a gu gu da da y me hubiera dado lo mismo. Ahora bien que si la instructora se iba a robar letras de Kula Shaker, al menos hubiera escogido Shower your love on me que si es una rolototota.
Antes de abordar la cartulina con el texto, la instructora nos echo un choro sobre el tipo de yoga que practicaríamos ese día, por lo que entendí seria Yoga Kundalini. Luego nos hizo cantar el mantra escrito en la cartulina con una musiquita como de Cristal, la cieguita del OTI... que bien podría haber sido ella, a lo mejor a eso se dedica ahora, se convirtió al hinduismo después de las madrinas que Sergio Andrade le propinaba.
Yo traté de tomármelo lo más en serio posible y mantuve una actitud ecuánime y positiva. Hasta que la instructora nos dijo algo más o menos así: « muy bien, van a cerrar los ojos mientras cantan el mantra tratando de visualizar la deidad que los haga sentir más espirituales, que en mi caso es nuestro señor Jesucristo salvador que por nosotros murió en la cruz»
Es imposible que uno no se ría con eso. El codazo preciso de la pioja impidió que mi risa fuera más allá.
Y entonces empezamos los ejercicios, o al menos eso dijeron: Acostado, te estiras, respiras, te estiras, levantas una pierna, respiras, levantas la otra respiras, levanta la cabeza, respiras... « ¿¡A que hora acaba el calentamiento!? » me pregunté yo, pero no... ¡eso era ya acá la rutina pesada! ¿como lo deduzco? por los pujidos de todas las señoras a nuestro alrededor, que están sudando la gota gorda por mantener la pierna levantada 10 segundos. Chale, pienso en compartir el chiste con la pioja, que para estas alturas, con todas las veces que me ha dicho que se queda en el trabajo hasta tarde quesque "pa´ hacer yoga" asumo ya debe ser una yogi experta, pero cuando la volteo a ver, esta batallando igual que las señoras por mantener una pierna en el aire., pujando y resollando.... aqui hay gato encerrado....
Acabamos la primera serie de ejercicios y ahora debemos acostarnos y relajarnos, «olvidarnos del mundo exterior» dice la instructora, lo cual yo encuentro verdaderamente difícil, ya que la única ventana del lugar da justo al exterior de una avenida nutridamente transitada por camiones y autos que hacen sonar su claxon sin control o reparo. ¿Quién diablos quiere hacer esto caray?. Sin embargo, yo con la mejor voluntad les sigo la corriente, y me llega la iluminación: «¡Claro! ¿quien no va a preferir esto, a estar en un departamentititito con 5 mocosos almas de judas, haciendo desmadre, gritando, rompiendo y ensuciando?» Comparado al ruido de una casa con niños, esto es un oasis; es el escape de las señoras. Cosa que me queda más clara cuando noto que una de las practicantes del fondo se había ya rendido y más bien estaba leyendo un TVnotas acostada en su mat de yoga.
Algo que tampoco me dio muy buena espina es que la instructora nos iba dictando las posiciones mientras las leía de un juego de fotocopias que tenía frente a ella. Hasta ahí llegó la "Iluminación garantizada".
Cómo a la mitad de la clase caí en cuenta que hacia siglos que no tomaba una clase de nada. Cosa que fue más evidente porque también regresó mi DDA, y en vez de poner atención a lo que nos decía la instructora yo estaba mas preocupado por darle toallazos a la pioja o enterarme por el TVnotas de la señora que celebridad se había divorciado de quien para irse con quien.
En algún punto durante la sesión, la instructora me puso incienso en la nariz y me asustó, totalmente inesperado, pues yo estaba mas entretenido en mis pensamientos que en poner atención.
La clase terminó y yo no sude ni una gotita, las señoras en cambio, parecía que acaban de correr 40km. Mire a la pioja y antes de que pudiera yo decir cualquier cosa me dijo «Tienes que ir a una clase al centro budista, ahí si se lo toman en serio, esto fue una tomada de pelo» Yo sólo asentí con la cabeza y medio le di el avión. «¿Los budistas hacen yoga?» me pregunté a mi mismo... obvio no supe la respuesta. Pero si si... que inconsecuentes.



Comentarios

Anónimo dijo…
La parte de cantar fue la peor
Angeln dijo…
Así pasa, cualquier ritual por elevado que sea al popularizarse se va a la basura. Y ahora que sigue, Kung Fu? Por lo menos fue gratis.
Juan Evers dijo…
¡¡Eso si!!! Como diría un sabio pensador cuyo nombre no recuerdo: "gratis, hasta puñaladas"
Fijate que me quedé a la clase que siguió después, que era de kickboxing, y esa podría ser otra entrada divertida...
saludos y gracias por pasar!
jack dijo…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
jack dijo…
Si puedes ir solo a entrenar yo lo hice durante un par de años, cuando era joven y pispireto no es necesario entrarle a los golspes, sino tambien hay algo que se llama tae bo es como el kick boxing hecho aerobics.

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