El México que nos queda

El señor que vende tamales oaxaqueños por mi casa cuenta que le pagan $4 por cada tamal que vende. Aparte lo dejan dormir en el lugar donde, junto con otros compañeros, prepara los tamales por la mañana. Son las 11, 12 de la noche y se escucha el altavoz que reza "tamaaaales, calientitos los tamaaales".
El señor esta muy contento, porque como no debe pagar renta, la lana que saca de vender tamales, se la gasta en chupar con sus amigo tamaleros, y a veces, los patrones le venden la bebida mas barata, porque ellos la compran en el "Sams". A veces hasta se la fían a cuenta de los tamales que venda la semana próxima. El problema es que luego si no vende su cuota, debe apoquinarle com pueda.
No tiene seguro social, ni fondo para el retiro, ni aguinaldo y ni de chiste le pagan horas extra. Tomando en cuenta que por la mañana hace los tamales y por la tarde y noche los vende, estamos hablando de cuando menos una jornada de 12 horas.
Y el señor de los tamales esta contento.

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