Automitografía

Me ha dado por beber... lo cual es terrible, considerando mis problemas con el azúcar. Pero así es la cosa ahora, esa es la etapa que estoy viviendo y ni modo. Bebo solo, en mi casa, y empiezo a desarrollar estas clásicas marrullerías para ocultarlo, como sacar las botellas antes de que se noten, y beber cosas que no delatan con el aliento. Digamos que soy un Pussy drinker, por ponerlo de algún modo... esperen, eso sonó terrible... and very misleading... soy un bebedor con pena, eso, eso, eso.
Ayer me tocó ir medio borracho al super, y me concentré harto en que la pioja no lo notara. El asunto es que al final ella creyó que me aburría su platica o no le ponía atención, cuando la cosa era que yo estaba concentrado en conservar la vertical. 
El súper estaba atiborrado de gente, y es en esas particulares ocasiones cuando la mexicaneidad aflora y el mexicano aprovecha para ser mexicano: se mete en las filas, empuja, estorba, incomoda, etc. cualquier cosa que le evite al máximo abandonar su zona de confort. Esto siempre me ha molestado, y ahora que por primera vez estaba jarra para experimentarlo no me quedé callado. Es notablemente curioso como el mexicano promedio es bastante fanfarrón, justo hasta el momento en que un tipo grandote y dispuesto a los cates le canta el tiro. Sin reparos le decía a la gente lo que estaba haciendo mal y como era que alteraban con su conducta las reglas de convivencia. Todos se apocaban y se hacían bien gueyes... dóciles... bien distinto a cuando son ellos los que cantan los tiros a alguien más pequeño. 
Debo confesar que disfruté bastante esta nueva faceta confrontativa de mi actual encarnación borrachistica. Por primera vez eran los demás los que estaban de malas.
No lo voy a hacer una costumbre, primero, porque en cuanto la pioja lea esto me va a poner una guamiza tremebunda, que me va a dejar pidiendo alcohol, pero para sobarme. Y segundo, porque un buen amigo me advirtió que esto de la beberecua era para profesionales. Yo no se como está el asunto del ceneval con eso, pero yo no tengo intenciones de perder mi calidad de amateur.
Supongo que mi papá se hubiera entretenido bastante de haber bebido juntos, o quien sabe, igual y los dos nos poníamos igual de imprudentes, y eso no puede ser divertido.
Jamas lo averiguaremos, es uno de los problemas de morirse, no puedes cambiar el "hubiera".
Otro problema con morirse es que uno luego ya no está para defender su propia leyenda. Por ejemplo, mi papá decía que le gustaba mucho Count Basie, pero cuando recogimos todas sus cosas, no encontré un sólo disco de Count Basie, pero si como diez del Pirulí, y otros tres de "El puma"... así que ya no entendí.
Por cierto, Tengo entendido que Count Basie no era Conde de ningún lugar ni poseía titulo nobiliario de ninguna clase, así que él también medio estaba echando el choro, y según se también empinaba el codo bastante severo, así que all and all ya me siento automáticamente más interesante.

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