El regreso a California: San Francisco

Si eres mexicano, (ya sabes, donde el 90% de las construcciones son rectángulos de ladrillo y hormigón... en el mejor de los casos) la entrada a San Francisco te va a parecer un sueño. Inclusive unas millas antes, desde Oakland: esas casitas angulosas de madera insertadas en las colinas y rodeadas de arboles robustos, todo cubierto por una delgada capa de niebla... es como sacado de un cuento.
Luego llegas al puente de Oakland y así te recibe San Francisco:
Bajando del puente le marcó a Biovo, (que será nuestro anfitrión durante la visita) para avisarle que hemos llegado a la ciudad, me explica que estacionarse es complicado, que hay muchas normas de donde si y cuando no y ángulos y la posición del sol y etc... la ciudad no es car friendly pues. Al final, Biovo intuye que mi cerebro es un muégano que no entiende de esas normas y ofrece vernos abajo de su casa para decirnos donde podemos dejar el halcón bicentenario.
Batallamos un poco, pero luego de dar vueltas por un rato, encontramos un lugar de fábula, casi enfrente de donde nos quedamos. Jamás nos hubiéramos imaginado que de los tres días que estuvimos en SF, el auto no lo usamos ni una sola vez. Es tan difícil estacionarse, y tan practico el sistema de transporte público, (al menos para los lugares turísticos) que no necesitas auto en SF si vas de turista, siempre y cuando estés dispuesto a convivir codo con codo con los hobos y los junkies en los autobuses.  Pero puedes verlos como una curiosidad más. Aparte la alternativa de pagar hartos dólares por un estacionamiento publico o pasarte la mitad del viaje dando vueltas para estacionarte en la calle es menos atractiva aun.
Llegamos a casa de los Biovos, un bonito departamento en Fillmore y Height, que es como la zona hip de San Francisco.
Biovo, su esposa Martita, su perro Grushy y una perrita güera que andaba de visita, nos reciben con enorme afecto, una hospitalidad incomparable y pan recién horneado... mmmhhhh rico...
Biovo es músico, pero paga la renta trabajando para Microsoft. (Si se lo preguntan, él es el encargado de poner los anuncios en Skype... y es re buen tipo... así es... los nice guys también pueden trabajar en evil corporations... ya libérense de sus prejuicios... no sean retrogradas.)
Martita es panadera y hace unas cosas deliciosas. Durante nuestra estancia nos da a probar unos Scones de fábula. ambos forman una pareja adorable.
Una vez instalados, salimos a cenar a un lugar donde hay sandwiches, pastas y ensaladas. Sobra decir que todo el personal del lugar es originario de México, pero no ven lo mexicano en mí, así que siempre me hablan en Inglés. Es una experiencia rara ver a tus paisanos hablándote respetuosamente en otro idioma. No hemos comido nada desde que salimos de Los Angeles, así que no me molesto en corregirlos. La comida es bastante buena, pero el nombre del lugar es bastante complicado, así que no me lo pregunten. La pioja se ve más nacional, así que a ella de inmediato le hacen la platica y le preguntan que cuánto le cobró el pollero y etc. Aparte le hacen descuento. Puras ventajas pues...
Si vienes del DF, una vez que superas la belleza de la arquitectura y lo inusual del trazo de la ciudad, vas a notar lo  respetuosos que son los automovilistas con el peatón, a un nivel absolutamente apabullante para un chilango. así estés a 100m del cruce, el auto se va detener y te va a dejar pasar.... ASI TENGAN EL SIGA.... es sorprendente, uno llega a esa tierra civilizada con su complejo de Chano y Chon, corriendo con tus guacales y tus guajolotes para cruzar la avenida, y estos compadres están en una frecuencia como más relajada de "pásale papá, no hay prisa ni fijón". Créanme lo van a notar de inmediato.
Los ciclistas en cambio, son escoria. Esos son basura no importa la zona geográfica, y si pueden te van a atropellar porque no les cedes el paso a ellos tan importantes que están salvando al mundo por no quemar combustibles fósiles... si tan sólo supieran la cantidad de CO2 que produce su respiración en conjunto, no se sentirían tan que su popó no huele... en fin, en todos los arroces hay un negrito.
Vemos a muchas corredoras y corredores recorriendo la empinada subida de la calle, me siento como en un comercial de Nike y de inmediato me quiero unir... pero que pereza... aparte hay que descansar, que al día siguiente tempranito hay que conocer el Golden Gate.
CONTINUARÁ...

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