El regreso a California vol.- 3



En mi habitual psicosis, en vez de dejar el halcón bicentenario en el estacionamiento gratuito del Amoeba y caminar media calle al Urban Outfitters, decidí sacar el auto y buscar un nuevo lugar para estacionar. Un par de minutos después comprendo lo torpe de mi estrategia. El Urban Outfitters no tiene estacionamiento y en la calle todo es con parquímetro. 25 centavos  cada 15 minutos. Como apenas hicimos las primeras compras, traemos puro billete. Del viaje pasado me sobran 2 quarters, y los uso para el parquímetro. Media hora para hacer compras ahí. Yo no tengo mayor problema, porque definitivamente no tengo edad para usar la ropa de Urban Outfitters, pero se que  la pioja va a ser otra historia....
29 minutos después tengo que correr al parquímetro con el cambio de unos portavasos bien cucos de Some-ecards que compré, con joyas como esta:

La pioja tiene media hora más para hacer compras, y usa hasta el ultimo segundo.
A las 4 estamos de vuelta en la calle, hambrientos y deshidratados. Tenemos una reservación para cenar a las 8:30, pero sabemos que no podremos aguantar el hambre tanto tiempo, y que aun es temprano para regresar a East L.A.
Programo el GPS para ir al Nate´n Al de Beverly Hills.
Al llegar a Beverly Drive notamos los parquímetros y nos volteamos a ver, sabiendo que ninguno de los dos traemos cambio. Decidimos no batallar y nos metemos a un estacionamiento publico. Al estacionarnos nos informan que la tarifa es de $2.50 dólares ¡cada 15 minutos! Estamos tan cansados que no nos importa. Por lo caro, al menos tenemos la tranquilidad de que nos nos abrirán el auto, que en mi imaginación está rebosante de discos...

Nate´n Al es una cosa sensacional. Un deli viejito viejito, que aparece todo el tiempo en Comedians in Cars Getting Coffee. Hay una barra para comprar carnes frías o comida preparada para llevar. Al lado, hay un comedor no muy grande con elegantes gabinetes de piel y hartos showbiz dudes instalados en la echada de estilo; Hagan de cuenta un Starbucks for the Elderly, sólo que en vez wi-fi y estupidez, hay tranquilidad y comida sensacional. Inclusive las meseras son de edad medio avanzada, (pero todos en la cocina son latinos). Todo es tan de viejitos, que inclusive el agua con la que te lavas las manos sale calientita.
Hay cosas extremas como sandwiches de lengua o hígado picado, pero también hay hamburguesas, sopas y una infinidad de opciones deliciosas. Yo pido un sandwich de jamón ahumado, pavo y queso suizo. (La idea es contrariar a los judíos pidiendo jamón en su territorio). También pido un Dark Cherrie Dr. Brown, que es básicamente un refresco canadiense muy elegante. Todo viene acompañado de la ensalada de papa más increíble que hayas comido en tu vida. 


Las raciones son muy generosas, lo cual se agradece, porque un sandwichito te cuesta como 16 bolas. Pero créanme, vale cada centavo. Mientras lo comes no das crédito del complejo sabor de algo tan sencillo como el aderezo de la ensalada. Sin darte cuenta ya estas susurrándole palabras de amor al pan y al queso suizo. Los pepinillos son un detalle sabrosísimo.
Ya no pregunté si había alguna promoción por ser mi cumpleaños, preferí ahorrarme el oso. Aparte, como el lugar es judío, en una de esas terminaban cobrándome más, justo por ser mi cumpleaños. 
Durante el viaje, regresamos 2 veces más a Nate´n Al, así de bueno estaba.
En cuanto al estacionamiento, 15 dolarotes nos costó aprender la importancia de siempre cargar quarters para los parquímetros... ´ches Jijos... ¡oigan!, 15 dólares son como 4 discos de descuentito en el Amoeba. 

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