El regreso a California vol.- 4


Short Order es la Mothership de los Hipster, por llamarle de alguna manera... Ya saben: estos Bon vivants de playera untadita con cuello en V que le dicen Mixologists a los Barman y Curadores a los chefs; Que hablan sólo en hipérbole y utilizan términos mamilas como Sustentabilidad y Foodie friendly
Dicho esto, si a usted le gustan las hamburguesas y alguna vez va a Los Angeles, tiene, debe, está obligado a comer en Short Order. Total, a la hipsterisa uno nomas la ignora y asunto arreglado. No es como comer entre políticos, o estar invitado a un banquete con caníbales... a esos uno si no los puede ignorar, porque acaba extrañando un dedo o dos.
El lugar está en el meritito Farmer´s Market, y la especialidad son las hamburguesas, que están hechas de grass feed vaquitas ¡¡mmmmmhhhhhhh ricooooooo!!.... Se supone que hay una enorme diferencia entre las reses alimentadas con grano y las que comen pastito. Personalmente no tengo elementos para declarar que es lo que comieron las vacas que constituyeron nuestras hamburguesas ese día. Pero por el sabor, estoy seguro que ese ganado come mejor que yo. Seguro les dan langosta y Crème brûlée a las jijas...
El pan también estaba perfecto: esponjadito, tibio y con mucho sabor. 
Para acompañar puedes pedir papas horneadas o fritas, en rodajas, curleadas o en trozos. También hay Sweet Potato Frieds, que es básicamente camote disfrazado de papa a la francesa.
Hay una cosa llamada Custard Shake, que es una malteada muuuy cremosa, a la cual si así lo deseas, le pueden ponen licor, así agarras borrachera, cruda y post-cruda de un jalón. Yo pedí una que tenia menta, chocolate y Bourbon.... ¡uuuuuuffffffffffff! 
Soul, Blues, Motown, y Oldies rockeros es lo que se oye en el sonido local, a un volumen decente para que puedas masticar y platicar.
La pioja hizo la pertinente observación de que todos los que atendían eran pura gente bonita. A mi no me pareció tan así, y nuestra mesera me cayó medio mal porque me recomendó una hamburguesa que tenia champiñones... ¿Quién le pone champiñón a una hamburguesa cuando existe esta cosa maravillosa llamada tocino?.
El tocino es evidencia suficiente para asegurar que dios no existe. ¿qué criatura celestial podría inventar algo tan bueno que es taaaaaan malo? en fin, dejemos las teologías fuera de esto.
Distraídos por lo bueno de la comida y mareados por las malteadas con piquete, se nos olvidó validar el boleto de estacionamiento, así que terminamos pagando 18 bolas. Fue como si también le hubiéramos comprado una hamburguesa al halcón bicentenario. Ojalá la haya disfrutado.
Saliendo hicimos el recorrido por el downtown mientras Rick compartía algunos datos sobre la ciudad.



Regresamos a Montebello con la barriga llena y el corazón contento.
Debemos hacer maletas para ir a San Francisco...
CONTINUARÁ







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