La primera del 2015

La verdad es que casi nunca escucho las letras de las canciones... por eso luego me cachan haciendo el oso sólo tarareando la melodía. Digamos que la forma en que experimento la música es más emotiva que racional. La cosa es encontrar ese pedacito de verdad en la canción: la emoción que hace que se mueva. Ya después vienen todos los filtros y métodos mamilas de análisis: que si la métrica, o en que tono está o si hay modulaciones o como se grabó todo y demás payasadas. Pero uno no debe experimentar la música como un científico; lo que a mi me funciona es abrir el corazón y dejar que le llegue lo que entra por los oídos. Es algo inmensamente satisfactorio.

La pioja me sacó una foto buscando algún disco este primero de enero (No encontré nada). Ahora entiendo porque me duele la espalda, Mala postura debido a la altura en que están acomodados los discos en México... No es como en Amoeba donde los muebles están un poco más altos.
Que todos tengan un 2015 lleno de música emocionante, salud para poder disfrutarla y dinero para comprarla. 
Abrazo a todos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Sunlit Youth

1996: el año en que la música existió.

Acapulco cuerpo y alma