Desconectarse

Tras 8 meses de asistir a un gimnasio, puedo afirmar con toda certeza que me he vuelto un 32% más tonto.
No se como viva cada quien su experiencia de hacer ejercicio. Yo no lo hago por narcisismo, vanidad o algún afán de competencia, lo hago para controlar mis niveles de azúcar y para desconectarme. No hay más. Pero gracias al México que habitamos, correr en la calle se vuelve una labor casi imposible entre los niveles de contaminación, la lluvia, los conductores patanes y los dueños de perros que piensan que tienen el derecho de traer sueltos a sus pinches animales (así es, aunque no les guste son animales, muy amorosos y carismáticos y todo, pero animales al fin). 
Una de cada 5 veces acabas o con un clavo en el tenis, o lleno de tizne de los autos o correteado por algún perrazo, o con mierda en la suela del zapato. Sin embargo las otras cuatro veces que si puedes correr sin obstáculos, puedes dejar que tus músculos hagan el trabajo mecánico y tú puedes sumirte en tus pensamientos... es bastante terapéutico. Pero en un ambiente no controlado e inseguro es muchas veces frustrante.
Por eso, cuando se me presentó la opción de correr en un espacio cerrado, sin niños, sin perros, sin lluvia, no lo dude un sólo instante. 
El problema es que los gimnasios están diseñados específicamente para que no puedas desconectarte: Música espantosa, paredes de colores hiper-brillantes, televisiones con anuncios o Fox Sports por todos lados, (y ni hablar de los atuendos de los asistentes). Hay una miríada (bolas con la palabrita) de estímulos cubriendo cada centímetro del lugar. Inclusive hay publicidad pegada en el piso, así que no puedes ni aplicar el shoegaze sin enterarte sobre lo último en jugos D-tox o como debes reafirmar tus gluteos.
Momento, creo que lo estoy exponiendo mal, (lo cuál es lógico gracias a ese -32%) Los gimnasios SI están diseñados para que te desconectes: para que "la realidad" se quede afuera. México y sus problemas, el trabajo, la familia, nada atraviesa el pasamanos con reconocimiento de huella digital. Dentro de un gimnasio no hay devaluación, ni muertos de estado, ni gobiernos corruptos, todo es sustituido por ideales tan irreales como absurdos y estímulos estridentes.
Tú cabeza también se queda afuera. Poder concentrarte en algo relevante dentro de un gimnasio se convierte en algo para lo que hay que entrenar. Verdadero atletismo mental...
Ya se me olvidó sobre que iba a escribir... algo sobre tight gaps o deltoides y como el photoshop nos ha freído el gusto o la sensación de lo real...  creo... o las selfies de gimnasio... chale... o sobre la moda de las pompas paradas y como hay gente que aun piensa que se pueden ver exactamente así sólo con dieta y ejercicio:


Ya no se... no me quejo ni nada... sólo me distraigo más y más cada vez...

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