Austin Vol.- 1

No se como, pero en un arranque de locura decidimos viajar a Austin, Texas. (que el Juan del futuro se joda y pague como pueda...) Nada de reservar con meses de anticipación. Compramos los boletos el lunes y el miércoles estábamos volando. No es lo inteligente, ni lo ideal, pero así son los arranques de locura.
¿Qué sabíamos de Austin? Nada... ¿A quién conocemos ahi? a nadie... ¿Qué nos dio tiempo de planear antes del viaje? Nada... teníamos boletos de avión, reservación de hotel, auto rentado y ya... todo lo demás lo resolveríamos en el momento.
Mi amigo Malacara es fan de la ciudad y nos pasó cientos de tips sobre que y como hacer, y yo acababa de leer "Written in the west" de Wim Wenders, y realmente me dieron ganas de conocer esos parajes texanos... así nomas.
Luego de meditarlo seriamente, decidí sólo llevar un lente para la cámara, un 35mm Zeiss bien chulo. Tengo un zoom 24-240mm que es como el todo en uno, pero me pareció que tener la limitación de una sola distancia focal iba a ser un ejercicio interesante. Fue una mala idea. Todo el tiempo añoré la practicidad y versatilidad del zoom, pero pues... ya allá ni como arreglarlo. Como consuelo, pensé que todas las fotos de Wim Wenders en "Written in the west" fueron tomadas con un 90mm de formato medio que es como un 40mm equivalente en 35, así que... ¿A quien engaño?, no soy Wenders, no vuelvo a salir sin mi Zoom. Pero bueno, todas las fotos que aqui publicaré fueron tomadas justo con ese 35mm, salvo las que saqué con la instax.
Llegamos a San Antonio y pasé migración sin problemas (no como en Los Angeles) y de ahi fuimos a Alamo por nuestro auto. Mi amigo Richard me dijo que los texanos aun están sensibles con todo el asunto de El Alamo, así que no hice chistes. Peor tampoco pude preguntar si el sitio de renta de Alamo era "El Alamo"... en fin, viviré con la duda...


Probamos tres autos y al final nos quedamos con un Chrysler 200, igual que en Los angeles. No porque nos gustara, sino porque era al único al que le servia el encendedor para conectar el GPS. Por cierto el GPS de Alamo es super frustrante. siempre avisa tarde y todo el tiempo está "Recalculando" mejor usen Waze... se van a ahorrar muchos dolores de cabeza.
Tomamos la carretera y lo primero que noté es que los puentes están pintados todos de un coquetón color verde con amarillo y todos tienen la estrella del estado de Texas en las vigas (¿se les dice vigas, o trabes? sepa...), es un detalle chulo.


La carretera es una recta con nada entretenido para ver, solo tiendas, macdonalds y gasolineras con más macdonalds. Llegamos a Austin molidos, no por lo cansado de la manejada (no es nada) sino por la desmañanada del vuelo (salió a las 7 am, así que tuvimos que llegar al aeropuerto a las 4am, párate a las 3am o nomás no te duermas) para la otra mejor volamos a las 11am.
Como no conocemos la ciudad, y el GPS no tenia ni el hotel registrado, ni la opción de darle norte o sur a la calle, nos mandó 30 millas en la dirección opuesta, fue una hazaña llegar al hotel, que era una belleza, sin duda lo mejor del viaje. El único problema es que estaba afuera de la ciudad así que no había casi nada turístico alrededor, pero fuera de eso, sensacional: el staff amable, el lugar limpio y muuuy cómodo, tranquilo, con alberca, wifi y gimnasio... ah que hermosura.


Llegamos a dormir... para que les miento, la edad ya se siente. 
Luego de la siesta fuimos a comer a un lugar de BBQ que estaba justo al lado del hotel, era como un macdonalds pero daban brisket en vez de hamburguesa, y había alfombra en vez de piso de linoleo, madera por todos lados y música country en el sonido ambiente en vez de One Direction... nada mal. Los que atendían eran latinos, pero de esos gueyes que se apenan de su origen así que no te hablan en español ni en defensa propia, aunque entre ellos si estén hablando de La Arrolladora en el más perfecto mexicano.




Vendían un pay de manzana delicioso. Atiborrado de canela.... uffffff.
Luego de la comilona fuimos a recorrer la ciudad. Nos perdimos varias veces gracias al GPS, pero al final llegamos a donde teníamos que ir. Fuimos al capitolio, recorrimos el centro y terminamos a la una de la mañana en un Dennys "clásico" (¿?), que básicamente era un lugar nuevo hecho como viejito... Lo siento hipsters del mundo, todavia nos sabíamos que había lugares 24 horas más "In" en Austin.









Y así fue como recibí mi cumpleaños: en un Dennys de Texas, bebiendo malteada de chocolate con mantequilla de maní... épico.
CONTINUARÁ...

Comentarios

JL dijo…
Austin?!?!?!?!?! Neta?!?!?!?!?! No tienen equipo de NFL, NBA, bueno, ni de la MLB. Si acaso al gran premio... bueno no. A los gringos no les gusta la F1, así que debe ser un ambiente poco prometedor. Eso sí, las fotos están chidas, pero no vuelva a salir sin su zoom.
Juan Evers dijo…
los longhorns de Texas juegan ahi, no? yo vi harto estadio...

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