Fuera de Lugar

No acostumbro escribir sobre política en este blog... de hecho no acostumbro escribir o hablar sobre política en lo absoluto. Hay miles de contemporáneos míos que lo hacen mejor y viven sólo para hacer eso. Yo trato de conservar siempre un tono más ligero y recordar las cosas que hacen todo este chiquero un poco más llevadero. Soy de los ingenuos que creen que los cambios comienzan por las cosas cercanas, lo que está a nuestro alcance, lo del día a día. Pero lo que está pasando ahora en México me obliga a compartir una reflexion.
Para quien lee esto y no vive en México trataré de ponerle al día: Debido a los malos manejos económicos del actual gobierno mexicano, el erario nacional está en un deficit del tamaño de la barriga de un Priista de buena cepa, y luego de que toda esa manada de rateros se sirvieran con la cuchara grande bonos y privilegios, el día de hoy dicen que no tienen dinero para las cosas del día a día del funcionamiento del país, las cosas que afectan a los que si trabajamos; pensiones, servicios de salud, programas sociales, etc. 
Petróleos Mexicanos es algo así como si mandaran a Enriquito a comprar tortillas: Las tortillas son para toda la casa de Enriquito, su mamá le da $15, pero el kilo de tortillas cuesta $12.50. Enriquito nota que a su mamá frecuentemente se le olvida pedir el cambio de regreso, así que simplemente empieza a quedárselo. Así el gobierno: Traen el petróleo y todos los cambios de las operaciones "se pierden". Pero luego Enriquito siente que los cambios que se queda ya no son suficientes para mitigar todas las molestias que representan caminar a la tortillería y estar formado para que te atiendan, así que empieza a comprar sólo 900 gramos de tortillas y llevarlo a la casa diciendo que es un kilo. La mamá no nota los 100 gramos faltantes y las cosas continúan así por un rato. 
Todo podría acabar ahi, pero Enriquito se vuelve codicioso y empieza  a traer solo 850 gramos, luego 800 y así hasta llegar al medio kilo. La mamá se preocupa de que las tortillas no alcanzan para la tragadera así que empieza a pedirle a Enriquito 2 kilos de tortillas, pero Enriquito sólo compra uno y se queda con lo demás. 
Todo el dinero de sus cambios lo gasta en tonterías: estampitas, cosas para su bici, hartos pulparindos y una revista H Extremo con Iran Castillo posando desnuda para beneplácito de varios caballeros, etc. Como relojito, Enriquito está en la fila de las tortillas todos los días, comprando las tortillas para su casa. Eventualmente se hace amigo de la marchanta que atiende y ella le ofrece que puede pagar las tortillas que compre al final de la semana. Enriquito se emociona, y en un desenfreno total se compra todo un bote de miguelitos y la H de Belinda, aun en su bolsita... uuuuffffffff. Todo es gozo y dispendio del lunes al jueves, pero se acerca el viernes que es cuando tiene que pagar las tortillas de la semana, y Enriquito está ahora que se hace popó, porque no tiene para pagar la semana y sabe que si llega sin tortillas le van a acomodar la chancliza de su vida.  Así que el jueves toma el dinero de los dos kilos que su mamá le da y compra los dos kilos, entrega uno y le vende a sus hermanos por abajo de la mesa tortillas extra, tortillas que de inicio se han pagado con dinero de la casa en primer lugar... es un atascadero. Enriquito junta lo de la semana y puede seguir trayendo las tortillas sin problema. 
Enriquito descubre lo conveniente de su nuevo sistema y sigue haciéndolo así por un buen rato: gastando como loco de lunes a jueves y el viernes paga como puede, hasta que empieza a gastar más de lo que puede pagar. Compra películas y videojuegos pirata, Coca-cola en vez de Red Cola, Snickers en vez de chocolates vaquita, todo a crédito. Cuando llega el día de venderle tortillas a sus hermanitos, le sube un poquito más al precio para pagar sus nuevos y espectaculares dispendios. Hasta que un día debe tanto en tantos lados que la única solución es cobrarle a cada uno de sus hermanitos por el kilo completo de tortillas... y así es como está México ahora. El gobierno quiere venderle a la población la gasolina más carea del mundo porque se han gastado toda la lana de las tortillas en revistas H, pulparindos, y chaquetas de Lupita en el mercado. Con toda la lógica del mundo, la gente está enojada.
Muchos mexicanos han salido a manifestarse por el alza en los precios del gas y la gasolina: Cerrando calles, carreteras, gasolineras, secuestrando pipas de gasolina y saqueando negocios.
La izquierda más miope ha brincado diciendo que los saqueos no los ha hecho la población, sino "grupos de choque" (Así les llaman) organizados por el gobierno del PRI para "desestabilizar" (les encanta esa palabrita)... la verdad suena lógico, y se nota al ver los videos de los incidentes, puro chaparrito, prietín de pelo cortito realizando los saqueos en completo orden, organizados, sin empujarse... basta ver los videos de los Black Fridays en Estados Unidos para notar que así no actúa una turba amotinada. Pero al mismo tiempo, asumir que todos estos actos son una cosa que "viene de arriba" es una conclusion, ilusa, comodina y cegatona. Al final todos esos vándalos son mexicanos, los Enriquitos de nuestro país, que aunque no les guste a mis conocidos izquierditas, soooooooon un chingo. 
Tranquiliza la idea de que estos "grupos de choque" son los que cometen todas las fechorías del país, porque exime a todos los demás de culpa, nos irradia la falsa tranquilidad de que la mayoría de los mexicanos son honestos y decentes, de que los problemas vienen de arriba, de un ente ajeno, y superior, gestado en las entrañas del dragón.
Es más fácil asumir que lo malo lo hace Darth Vader, en vez de aceptar que Darth Vader es nuestro padre... (¿O qué? ¿No vieron El imperio contraataca?)
Cada vez que te asaltan en el micro, no es un grupo de choque.
Cada vez que te roban los espejos del auto o un viene-viene te lo raya no es un grupo de choque.
Cada vez que un camión de "estudiantes de la UNAM" te roba tus cosas, no es un grupo de choque.
Cada vez que manosean en el metro no es un grupo de choque.
Cada vez que te piden una mordida... bueno, ahí si es un agente del estado... peor sigue siendo un Enriquito con uniforme, sigue siendo un mexicano tomando una mala decisión.
Los "grupos de choque" son grupos de mexicanos, también son México, así que no puedo hallar consuelo en la posibilidad de que esa figura promovida por la imaginación de izquierda sea un ente ajeno o lejano. Un mexicano se prestó a la rapiña porque pudo, como Enriquito pudo robarse el cambio de las tortillas desde la primera vez. 
Nunca vamos a aceptar que hay algo intrínsecamente ligado a nuestra naturaleza de país colonializado que siempre nos hará actuar de esa manera: Me meto en la fila porque "me los chingo", me vuelo los doritos de la tienda "porque puedo", llego tarde al trabajo y hago mal mi chamba "porque soy un chingón", cobro de más "porque soy un chingón", vendo mi voto "porque a huevo que puedo", le grito de cosas a la mujer que pasa frente a mi "porque puedo", hago lo que hago "porque soy mexicano".
La raíz está podrida. Denle todas las vueltas que quieran, disfrácenlo de lo que gusten, pónganle todas la etiquetas que su santo de izquierda les indique en su manual del revolucionario: "infiltrados", "grupos de choque", "esquiroles", "acarreados", etc. Pero debajo de la etiqueta hay un mexicano como tú, que tuvo la oportunidad de elegir bien y simplemente no lo hizo "porque A huevo!!!!!!!".

Ah que entrada tan triste... Que manera tan deprimente de empezar el año... digo, hablando de este blog en especifico... el país ya nos tiene acostumbrados a la miseria.  Ok, prometo que en la siguiente entrada retomaré el tono más ligero y festivo que nos distingue... que la miseria llega solita sin tener que oír a Radiohead.

Feliz 2017.

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